El Monumento al Descamisado

Después de que Evita visitara la Tumba de Napoleón en París en 1951 y quedando impresionada por esta obra, vuelve a la Argentina con la idea de hacer el monumento mas grande del mundo, El Monumento al Descamisado.

Una obra faraónica, de un gran descamisado, como ella solía llamar a los trabajadores, de 67 metros de altura, sobre un basamento de 70 metros cuya superficie sería superior al estadio Luna Park  y en altura superaría a la Estatua de la Libertad y al Cristo Redentor, se iba a ubicar en el predio que se encuentra frente a Canal 7. Dentro se encontrarían los restos del descamisado desconocido y según su testamento ella también deseaba que su cuerpo descanse en este lugar.

En su interior tendría un total de 14 ascensores,  un salón grecorromano con paredes de mármol, frisos y columnas, una cúpula revestida de mosaicos con pepitas de oro y una basílica laica con un sarcófago de 400 kilos de plata para albergar el cuerpo de Eva Perón.

En el primer aniversario de su muerte, el 26 de julio de 1953, se expusieron al público en el Ministerio de Trabajo y Previsión la maqueta, los gráficos y planos finales de la obra, Eva Perón se corporizara en mármol de Carrara, con una estatua de dimensiones apenas mayores a las reales, y  a sus pies tendría las figuras de dos trabajadores: uno de músculo y otro de intelecto. El conjunto se colocaría en la cripta al lado de su sarcófago de plata, cuya tapa se levantaría según la ocasión para mostrarla dentro de una caja de cristal.

En la base del monumento se abriría una basílica laica, un santuario pensado para que de todo el mundo llegaran a venerarla. Según el plano, los accesos al templo serían a través de tres puertas de bronce con bajorrelieves de la Argentina socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana. Allí aparecían representados los momentos imborrables en la vida de Evita y el movimiento peronista: el 17 de octubre de 1945, el abrazo con Perón el 1 de mayo de 1951, la condecoración de Eva Perón el 17 de octubre de 1951, Eva Perón y el descamisado, Eva Perón y las mujeres, Eva Perón y los trabajadores, las lágrimas de su pueblo, Evita y los niños y el último saludo del 4 de junio de 1952.

Una frase bordearía el gran salón grecorromano, extraída del capítulo XVII del libro La razón de mi vida,

“Hubo al lado de Perón, una mujer que se dedicó a llevarle al Presidente las esperanzas del Pueblo, que luego Perón convertía en realidades. De aquella mujer sólo sabemos que el Pueblo la llamaba, cariñosamente, Evita”.

Pero su arquitecto Leo Tomasisi, estaba recién comenzando con las obras, cuando el golpe de Estado del 55, la llamada Revolución Libertadora,  lo sorprendió. Ese fue el fin del Monumento al Descamisado y el principio de la desaparición del  cuerpo de Eva Perón.

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